Sin cáscara

He recibido con agrado correos de algunos cibernautas que han accedido a mi pequeño blog, interesándose por saber dónde trabajo para visitarme y probar mis sazones. Es lógico, alguien que emite criterios, hace críticas y cuestiona lo que no entiende puede despertar alguna curiosidad por lo que hace profesionalmente. Actualmente no dirijo la cocina de ningún restaurante. He aceptado ser el subchef de un restaurador al que respeto y admiro, que será el chef ejecutivo del restaurante en el que próximamente entregaré todos mis esfuerzos. Sería impropio aceptar lauros o elogios por un producto que, si bien contará con toda mi entrega y ¿por qué no? con alguna que otra preparación mía, pertenece genéricamente a otro creador. Detesto cualquier cosecha de aplausos a costa del talento ajeno, ha sido esto una práctica demasiado común en los últimos años y la rechazo con vehemencia.

No me aflige entregarme a un proyecto ajeno cuando percibo la pujanza que lo caracteriza, y me enorgullece involucrarme a él. No considero ético tampoco dar a conocer el nombre del sitio donde trabajaré, no es para nada promocional la intención de mi web, lo que aquí escribo es puramente personal, mis opiniones e impresiones propias, en mi experiencia de cocinero complicado y comensal caprichoso y exigente. Si alguna vez dependen de mí solamente las críticas o elogios de una cocina, ya sería otra cosa, pero es algo que de momento realmente no me interesa, es un poco complicado ser chef por estas latitudes.

Si mi trabajo lo permite seguiré haciendo en cambio algo que me fascina y que he hecho en los últimos tiempos: asesoramiento y consultoría gastronómica. Realmente me apasionan estos trajines que me permiten volcarme en distintas cocinas e interpretar y ayudar a disímiles restauradores, realizando la defectación de menús, asesoría en adquisición de insumos y equipamiento, adiestramiento de personal y demás avatares del oficio. Desconozco si dispondré del tiempo para esto, pero son labores que he disfrutado sobremanera y han tenido excelente acogida. Nuevamente la ética me impide nombrar los lugares a los que he tenido la oportunidad de brindarles mis servicios ocasionales como asesor.

Lo que sí resulta irrenunciable para mí es la entrega a estas páginas. La sensación de franqueza que se siente quitándose la camisa en la red, sin tapujos ni medias tintas, es algo altamente adictivo, y si algún que otro lector agradece mis páginas manchadas de salsa y salpicadas de grasa, ya buscaré la manera de seguir publicando mis impresiones del complejo mundo de los fogones en Cuba desde mi punto de vista. Aunque a veces me sienta agotado por el trabajo diario o la pobre conectividad me impida actualizar con la frecuencia que quisiera, mi compromiso con este espacio virtual se ha convertido, sin apenas darme cuenta, en una verdadera necesidad.

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Categorías: Artículo

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