¿Por qué alergia a las colas?


Abrirse camino con nuevas propuestas en el entorno de la restauración no es cosa fácil. Viejos restaurantes ya establecidos cuentan con fieles clientes que protegen su rentabilidad y constituyen una lenta, pero segura y constante promoción para el lugar. Creo firmemente que ninguna estrategia de marketing, ya sea, almanaques, tarjetas, páginas web, radio o televisión sustituye a los comentarios de clientes maravillados y satisfechos.

No obstante, en no pocas ocasiones los propietarios son presa de la desesperación al tener sus salones vacíos. En nuestro país por lo general las personas no gustan de correr riesgos. La precaria situación económica provoca que, cuando alguien cubre sus necesidades básicas de subsistencia y logra salvar algo para comer fuera con los suyos,  lo haga en el mismo lugar, donde conoce los preciosy sabe que la oferta lo satisface. Por supuesto, capas sociales más privilegiadas, para las que salir a comer no es un problema, sí prueban nuevos sitios y sazones diferentes, pero el cubano medio se deprime si el día del mes que dedica a comer en un restaurante no sale satisfecho.

Esto provoca que unos pocos presuman de largas colas al umbral de sus restaurantes y los noveles restauradores se rompan la cabeza para tratar de atraer para sí una parte de esta clientela, pero ésta desesperación hace cometer garrafales errores. He sido testigo por ejemplo de la sobrecarga de salones en días de bonanza para tratar de resarcir de una vez temporadas de ventas discretas. Este negocio es de paciencia y constancia, en una noche no se hace un buen restaurante. Hay fechas clave para estas tribulaciones, el día de San Valentín en la Habana venden hasta los restaurantes que por lo regular están siempre vacíos. Esto también ocurre en menor medida el Día de las Madres y en Año Nuevo. En estas fechas, que debieran aprovecharse para seducir a los clientes que renuncian a sus atestados  restaurantes habituales y se ven obligados a visitar recelosos un nuevo sitio, lejos de cargar la mano en un buen servicio y una oferta interesante y de factura inmaculada en el menú, los alterados restauradores llenan de mesas el o los salones, sobrecargan la insuficiente cocina y ponen a cualquier hijo de vecino a tomar pedidos. Un día de supuesta bonanza financiera, de servicio atropellado y comida marcada por el apuro, que no hará más que convencer nuevamente a sus casuales comensales de que no deben desviarse de sus rumbos habituales.

Es complicado mantener la sangre fría cuando repentinamente uno nota que sus capacidades están cubiertas e incluso que alguien decide marcharse al encontrar lleno el restaurante. Esa imagen de lugar lleno es positiva, son mayores las posibilidades de que ese cliente regrese en otro momento, a que lo haga si entró a sentarse en una mesa improvisada, a recibir una atención descuidada y comer regular. Haga su restaurante funcional desde los inicios y manténgalo. Disponga la capacidad de fuego de su cocina y la carta-menú en función del número de sillas que atenderá y analice cuánto personal necesitará contratar. Puede que los fines de semana, con un poco más de afluencia, sean su oportunidad de ir probando al personal de apoyo, y tendrá con quién auxiliarse en los momentos oportunos. Sea objetivo y cuando note que su restaurante funciona de manera óptima mantenga sus métodos de trabajo. Incremente las capacidades, si decide hacerlo, poco a poco, sin dejar de fijarse si pierde fluidez en el servicio.

Si su producto es de calidad, tiene personal bueno, confiable y calificado y usted administra y dirige sensatamente, sin desesperar ni quemar etapas, hay grandes probabilidades de éxito para usted. Dejar una huella grata en todo el que se siente a su mesa es la única forma segura de triunfar.

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5 comentarios en “¿Por qué alergia a las colas?”

  1. noviembre 9, 2011 a 5:57 am #

    “Creo firmemente que ninguna estrategia de marketing, ya sea, almanaques, tarjetas, páginas web, radio o televisión sustituye a los comentarios de clientes maravillados y satisfechos.”

    :::::::::::::::::::

    De acuerdo!!! A mi lo que me mueve es la recomendación.

  2. mas vale tarde
    noviembre 9, 2011 a 7:59 pm #

    Lo mismo digo.

    Me pregunto si podria dedicar un post a recomendar algunos lugares en Cuba a los qeu valga la pena ir a comer.

    Muchas gracias por el blog!

  3. noviembre 11, 2011 a 1:28 am #

    Un restaurante cubano que quiera salirse del puerco+congrí+yuca, de la pizza, y del super big bistec, necesitaría ganarse a la clientela por otro lado. Se me ocurre:

    Un lugar diferente. Como se rompe con el congrí habría que romper con la vista al mar y los taburetes.

    • noviembre 11, 2011 a 1:34 am #

      La otra cosa: divulgar la propuesta.

      No me refiero a pegar papeles en las paradas con el nombre del restaurante.

      Le pueden abrir un blog y comentar los platos que preparan.

  4. noviembre 11, 2011 a 1:33 am #

    ¿Alguien niega que la tilapia ha sido parte importante de la alimentación de los cubanos en los últimos años?

    Sin embargo, no la veo incluida en los restaurantes.

    ¡Claro! En la mente cubana uno no va a salir de la casa para ir a comer tilapia ¡otra vez!

    El menú vegetariano es muy valorado por un segmento de la población que se preocupa por la salud. Pero ¿qué cubano va a ir a un restaurante que no le ponga su puerco?

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