De frente, pero lejos del mar…

 

A mi entender nunca antes estuvieron los temas de cocina y gastronomía tan de moda en todo tipo de publicaciones. Incluso en el último número de la revista Voces aparece un escrito de ésta índole, aunque el articulista trata algunos asuntos de manera un poco superficial.
Evidentemente el autor de las líneas que menciono comparte conmigo el gusto por los pescados y mariscos, regalos al paladar que el mar ofrece y conforman materias primas utilizadas por cocineros de todo el globo. El artículo se basa en su análisis acerca de la supuesta indiferencia de los cubanos a consumir productos del mar, de su perplejidad por no tener ejemplos de comidas marineras entre los platos cubanos más famosos  y de lo irónico de estar rodeados de agua y que no llegue el pescado a la mesa.
Primero que todo, no comparto la idea de que a los cubanos nos sean indiferentes los buenos pescados y exóticos crustáceos, entre los restaurantes más cotizados de La Habana siempre han figurado varios de especialidades en este tipo de comidas, La Divina Pastora,  Don Cangrejo, Puerto de Sagua y otros son lugares que con más o menos éxito tratan de comercializar sus ofertas, que los compatriotas ya no vayan al Floridita a paladear una thermidor no se debe a que prefieran vulgares perros calientes, las restricciones económicas son la causa de que sitios como este apenas cuenten con clientes nacionales, y éstas nunca deben convertirse en medidor para los gustos de un pueblo ¿Acaso cuando la reconcentración de Weyler a los cubanos no les gustaba el tasajo o es que no tenían de donde demonios conseguirlo? Pasa lo mismo con el pescado, en los establecimientos de mercomar, únicos sitios habilitados para comercializar los productos de marras, apenas se encuentran ejemplares que llevan siglos congelados a precios exorbitantes, para nada asequibles al cubano medio, o quizás encuentre camarones cultivados en cautiverio, por supuesto de insulso sabor. En mi caso particular ni pienso comprar un aguají añejado de estos comercios, ni adquirir un parguete cebado en las cálidas aguas de la playa del Chivo, pescado  por alguno de los aventureros de cámaras y patas de rana que pululan en las capitalinas costas. ¿3ra y 70?¿Palco? Por suerte no nos sugiere estos lugares para adquirir nuestro pescado, sin comentarios.
Tal vez la parte del artículo más inquietante para mí es cuando se califica a la comida del mar como insípida y necesitada de multitud de sazones, cosa que la alejaba aún más de las preferencias populares. Permítaseme recordar algunas simplezas que ilustran lo fácil y cómodo que resulta elaborar los tributos de Neptuno: Con apenas claras de huevo y sal se cubre un pargo entero, que se hornea y queda delicioso cuando se retira la costra salada, cualquier filete de pescado de calidad o cola de langosta queda espectacular asado a la plancha o parrilla, solo con sal y pimienta y si acaso con un toque de mantequilla, los camarones al ajillo son también una sencillez, los platos complejos, incluso la langosta thermidor que menciono con anterioridad, están en desuso, sobre todo la tristemente célebre langosta al café y otras preparaciones de esta línea. No es complejo cocinar pescados y mariscos señores, si se cumplen reglas básicas como sellar las piezas a fuego vivo y evitar el exceso de cocción que las resecan.
Estoy de acuerdo con el colaborador de Voces que las mesas de Cuba deberían muy a menudo gozar de la presencia de estos alimentos, pero  no creo que sea la indiferencia de mis compatriotas el motivo del exilio de pargos y langostas de nuestra cocina.

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2 comentarios en “De frente, pero lejos del mar…”

  1. El Niño Atómico
    marzo 5, 2012 a 5:47 pm #

    Creo que contestas tu propia pregunta. Si hablas de la comida de un pueblo, no puedes regirte por lo que sirvan en unos cuantos restaurantes solamente al alcance de unos cuantos. La “indiferencia” del cubano hacia el pescado puede ser debida a que nadie quiere comer clarias, ya que lo demás está fuera del alcance del pueblo. Y no hablamos de un periodo de unos años de crisis como cuando Weyler, hablamos de generaciones.

  2. marzo 15, 2012 a 2:39 am #

    Pero mijito si no dejan a la gente pescar!!!!

    Muchas veces he preguntado si el bloqueo también es para el pescado.

    El tiro sería que ayudaran a los pescadores a tener sus barquitos bien armados y habilitar un mercado de mariscos a dónde los barcos lleguen a vender sus mercancías en el día.

    Yo lo compro así, directo al barco, en el mercado, y ese se consume en el día…. mmmmm el filete a la plancha y la sopa de cabeza, para chuparse los dedos.

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