Pasados de moda

 

 

En nuestro país pareciera que no nos interesara como marchan las cosas por el mundo exterior, en una gastronomía mundial más cambiante, renovada y globalizada que nunca, tal pareciera que los cubanos solo podemos crear o visitar restaurantes convencionales, con menús predecibles y costo del cubierto en relación directa con el decorado más o menos lujoso. Pareciera pecado no tener taburetes de madera y piel cruda de vaca, ya sea blanquinegra o carmelita, o prescindir en la carta de camarones rebozados y ropa vieja, porque en definitiva “Eso es lo que le gusta al cubano” y llenar de cristalería fina y cubertería importada rústicas mesas.

Lugares que utilizan éstas fórmulas gastadas pululan en la ciudad, de nada vale que en el mundo florezcan sitios de ciertos vuelos culinarios en ambientes informales que acomodan al comensal (el hombre moderno es por lo general menos atildado que los de otras épocas) en un salón o barra agradable, pero desprovisto de etiqueta. Nadie parece enterarse por acá que la profunda crisis económica mundial ha popularizado cada vez más los restaurantes de ofertas interesantes, pero menos costosas, que tratan de cautivar nuevos paladares, ya que cada vez son menos los que pueden darse el lujo de gastar cientos de dólares en una cena. Tendencias interesantes, como el regreso a comer en barras o el uso del finger-food, que defiende minimizar el uso de cubiertos y demás afeites superfluos no tienen adeptos por aquí.

¿Tendremos que esperar mucho los habaneros para disponer de restaurantes modernos, con mobiliarios atrevidos y menús audaces, que además, se puedan degustar en ambientes sin etiqueta, simplemente acogedores?

El reto es aún mayor en nuestras circunstancias, crisis dentro de parámetros de crisis y un segmento de potenciales clientes acostumbrados por años a platos arcaicos y a comer en los mismos lugares y de la misma manera, a los que es necesario mostrarles de manera atractiva las bondades y encantos de la gastronomía de hoy. Tengo la cabeza sobre los hombros, no sugiero a nadie en la Cuba de hoy un proyecto de restauración itinerante de alta estilización para clientela elitista. En nuestra maltrecha Habana no hay mucho espectro para enfocarse en restaurantes con demasiado abolengo.

La restauración moderna toma lo mejor de cada cultura y lo utiliza en su enriquecimiento, la sobriedad y elegancia de la cocina asiática, los sabores desenfadados de España, la reciente pujanza peruana y el confort y rentabilidad de la incomprendida gastronomía norteamericana alimentan tendencias universales en la manera de cocinar y servir para la gente. Híbridos inevitables en un mundo agitado y globalizado, cada vez más lejos de nuestros impersonales y anticuados salones. Que el cacareado rescate de nuestra cocina tradicional no nos ponga en la cola de los restaurantes del sigloXXI, ya de por sí estamos bastante mal parados.


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4 comentarios en “Pasados de moda”

  1. febrero 20, 2012 a 5:38 pm #

    En realidad, nunca había pensado en esto. Una acaba siendo influida por los restaurantes que se van inaugurando sin tener en cuenta otras opciones, es así que nos plegamos a la iniciativa (o a la falta de ésta) de los neo-inversores. No obstante, eso también puede ser consecuencia de la falta de información general. Estoy segura que con algún nivel de acceso a la información y a esas nuevas tendencias, no faltarían espacios gastronómicos de ese tipo, que gente creativa y pujante siempre hay. Esperemos que surjan pronto. Por supuesto, te leo siempre. Un abrazo y mi beso,
    Miriam Celaya, opinando como blogger y no como madre.

  2. febrero 25, 2012 a 3:25 am #

    Casualmente hoy estuve leyendo sobre alguien que da como las tendencias en moda culinaria para el 2012.

    Porciones pequeñas
    Bajos precios
    Ingredientes de estación, comprados frescos (Esto ya me venía gustando hace rato, no saben igual los tomates fuera de temporada)

    Y mucha, mucha, comida de “carritos”. (Esto aún no lo paso del todo, le falta perfeccionarse)

  3. j.omar
    marzo 1, 2012 a 2:20 pm #

    Amigo,despierte de una vez.Las personas que inauguran los restaurantes en Cuba deben mostrar gran ingenio e imaginacion para poder ofrecer un servicio digno.No es ningun problema un menu con esos platos que su muy refinado gusto parece no aceptar.Por lo que a mi respecta soy,como dice Serrat,feliz con pan y vino,y tambien con caviar y chanpagne.Saludos.

  4. marzo 4, 2012 a 12:05 am #

    Jorge me gusta mucho tu blog aunque no comento lo leo como también leo a tu mami Miriam. Saludos para los dos.

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